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Detrás de una psicóloga: más allá de la profesión

A veces, cuando las personas saben que eres psicóloga, esperan que actúes de cierta manera todo el tiempo. “Eres psicóloga, no deberías sentirte así”, “debes manejar mejor tus emociones”, “no puedes reaccionar de esa forma”. Pero la realidad es que, antes que cualquier título, también somos seres humanos.

Sentimos, nos frustramos, nos equivocamos y, como cualquier otra persona, tenemos días buenos y días en los que simplemente necesitamos desconectar. La psicología no nos hace inmunes a las emociones ni nos obliga a estar siempre bien, solo nos da herramientas para entendernos mejor.

Y justamente por eso creo que es importante compartir estos momentos, porque muchas veces quienes van a terapia pueden pensar que los psicólogos tienen todas las respuestas o que no enfrentan dificultades. La verdad es que también tenemos procesos, aprendemos y crecemos cada día. No somos perfectos, y eso está bien. Al final, la terapia no se trata de perfección, sino de comprensión, acompañamiento y evolución.

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