Ir al contenido principal

Poner límites no es malo, es necesario

Cuando hablamos de límites en la crianza, muchas veces pensamos en restricciones, castigos o en una autoridad rígida que impone reglas sin explicación. Pero, ¿y si te dijera que los límites bien puestos son una muestra de amor?

Los niños necesitan estructura, saber hasta dónde pueden llegar y qué se espera de ellos. Sin límites, se sienten inseguros y pueden volverse desafiantes porque buscan respuestas. Pero aquí está la clave: los límites no se tratan de imponer, sino de guiar.

Imagina que eres un niño aprendiendo a andar en bicicleta. Si te dejan en una carretera sin señales ni reglas, probablemente te sentirás inseguro. Pero si tienes un camino claro, con bordes bien definidos y alguien acompañándote en el proceso, todo cambia. Eso mismo pasa con los límites.

Entonces, ¿cómo ponerlos sin caer en el “porque yo digo” o en el extremo de ser demasiado permisivos?

Sé claro y firme, pero sin ser autoritario. No es un “hazlo porque sí”, sino un “esto es importante por esta razón”.

Escucha y valida sus emociones. Poner un límite no significa ignorar cómo se sienten al respecto.

Sé constante. Un límite que un día se aplica y al otro no, solo genera confusión.

Dales opciones dentro de los límites. “Puedes jugar, pero dentro de casa para que no te lastimes.”


Si alguna vez te has sentido mal por decir “no” a tu hijo, recuerda esto: los límites bien puestos son una forma de amor y protección.

Para profundizar en este tema y ver ejemplos prácticos, les dejo un video que preparé en colaboración con mente_dual_oasis_psicológico, el espacio que comparto con la psicóloga Leslie Lacayo González, asi nos puede encontrar en distintas redes . En él exploramos cómo establecer límites desde la crianza positiva de una manera efectiva y amorosa. ¡No se lo pierdan!


Comentarios

Entradas más populares de este blog

“¿Por dónde empezamos? Primeros pasos para cuidar tu salud mental”

Sin duda, es fundamental que iniciemos este viaje hacia el cuidado de la salud mental comprendiendo primero qué significa. Antes que nada, espero que disfruten el video que he compartido al inicio de esta entrada. Ahora bien, repasemos un poco más sobre la salud mental. Se trata de un estado de bienestar en el que las personas son conscientes de sus propias capacidades, lo que les permite manejar las tensiones normales de la vida, trabajar de manera productiva y contribuir a su comunidad. No se limita a la ausencia de trastornos; más bien, implica la capacidad de disfrutar la vida y enfrentar los desafíos cotidianos con equilibrio y resiliencia. Sin embargo, la salud mental es mucho más que una definición. Se compone de varios elementos fundamentales que vale la pena explorar: Bienestar emocional: Tener una visión positiva de la vida y la capacidad de manejar emociones como el estrés o la tristeza. Salud psicológica: La habilidad de procesar pensamientos de manera saludable y adapta...

El amor no es solo un día, es todos los días

Hoy es el Día del Amor y la Amistad, una fecha en la que todo se llena de detalles, mensajes bonitos y muestras de cariño más visibles. Y sí, es lindo ver tanto amor circulando, pero… ¿qué pasa con el resto del año? El amor—en cualquiera de sus formas—no debería celebrarse solo un día. No se trata de esperar al 14 de febrero para decirle a alguien cuánto lo quieres, ni de pensar que un regalo material es la única forma de demostrar afecto. El amor está en los gestos diarios, en los mensajes espontáneos, en el apoyo incondicional, en estar presente. Amar es hacerle el café a alguien porque sabes cómo le gusta, es preguntar “¿cómo te fue hoy?” y escuchar con atención la respuesta. Es un abrazo cuando más se necesita, es respetar los silencios y celebrar los logros, por pequeños que sean. Así que sí, disfrutemos este día, hagamos que sea especial, pero recordemos que el amor verdadero no vive en una fecha en el calendario. Vive en los pequeños momentos de todos los días. ¿Y tú? ¿Cómo cult...

Los berrinches: más que una batalla, una oportunidad para guiar

Si hay algo que pone a prueba la paciencia de cualquier adulto, es un berrinche. Esos momentos donde los niños parecen perder el control, lloran, gritan o se tiran al suelo, justo cuando menos lo esperas. Y sí, pueden ser agotadores. Pero antes de reaccionar desde la frustración, vale la pena detenernos y preguntarnos: ¿qué hay detrás de un berrinche? Para un niño pequeño, el mundo es un lugar enorme y lleno de emociones que aún no sabe manejar. Su cerebro todavía está en desarrollo y eso significa que no siempre tiene las herramientas para expresar lo que siente con palabras. Un berrinche no es manipulación, es su manera de decirnos: "Estoy frustrado", "Estoy triste" o "No sé cómo gestionar esto". Y aquí es donde entra nuestro papel como adultos. No se trata de ceder a todo lo que pidan ni de ignorarlos hasta que se calmen solos, sino de acompañarlos en ese momento difícil, ayudándolos a comprender sus emociones. Algunas claves que pueden ayudar: ...